Sobre mi
ROCÍO TOVAR
Sobre mi
Soy Rocío Tovar, artista plástica y visual, exploradora de mundos creativos y, en plan profesional, turismóloga. Detrás de Volahora, un espacio donde el arte y los viajes se encuentran para reinventar la forma en que miramos el mundo.
Nací y me crié en La Línea de la Concepción, con el corazón dividido entre este hermoso pueblo gaditano y San Luis de Sabinillas, un rinconcito de la costa malagueña que me regaló veranos inolvidables y que, con los años, hice mi hogar. No sé si soy más de aquí o de allá, pero eso sí, mis raíces son andaluzas hasta la médula: de las que llevan el mar en la mirada, el arte en las manos y la certeza de que, pase lo que pase, siempre habrá un sur al que volver.
Desde niña lo veía claro: siempre supe que mi vida giraría en torno a la creación. Eso sí, si no estuviera pintando, no me sorprendería encontrarme haciendo cine. Mi primera cámara de vídeo me regaló una infancia muy creativa y muy feliz.
Pero la vida, ya sabes, te pone desvíos. Estudié Turismo, me desarrollé en este universo, viví y trabajé en Inglaterra y recorrí parte de este mundo. Sin embargo, jamás desconecté del arte. Aproveché cada oportunidad para formarme, aprendiendo de otros artistas, realizando cursos y explorando técnicas de forma autodidacta.
No fue hasta mi primer viaje por el Sudeste Asiático, concretamente en Nepal, cuando descubrí el arte que me ha atrapado hasta el día de hoy: el batik. Una técnica milenaria que no solo tiñe telas, sino que también transforma la manera de ver la vida. Aprendí con un maestro nepalí que me enseñó que no hay error: la cera se agrieta cuando tiene que hacerlo y la tela absorbe el color donde quiere, no solo donde tú decidas. Y eso me enamoró, porque entendí, tras mucho experimentar, que el arte no es solo controlar el resultado, sino también abrazar lo imprevisible, aceptar lo imperfecto y confiar en el destino.
Llegó el momento en que comprendí que no bastaba con mirar el mundo; había que escribirlo. Así nació Volahora, un proyecto que empezó como una forma de documentar la importancia de viajar y sumergirse en experiencias artísticas con conciencia. Durante la pandemia y mi maternidad, le di un giro radical: ya no me bastaba escribirlo o fotografiarlo, tenía que pintarlo.
Y así, sin más, Volahora se transformó en el viaje hecho arte.
Viaja a través de mi colección de láminas
La Línea de la Concepción, Cádiz
Tarifa, Cadiz
Sabinillas, Málaga
Estepona, Málaga
La Alcazaba, Málaga
El Tajo de Ronda, Málaga
Este viaje creativo se disfruta mejor acompañada. ¿Te apuntas?
Sólo te escribiré cuando haya algo bonito que contar, algo que inspire, una novedad… o algún descuentito.
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